TERROR

El placer del terror

Aunque sentir miedo es una sensación claramente desagradable, los humanos han buscado aterrorizarse a través de historias y relatos desde hace milenios, y en la actualidad las películas de horror gozan de una marcada popularidad.

Diversos especialistas han estudiado qué mecanismos de recompensa y aprendizaje se activan con el terror.

El profesor de psicología Francisco Claro Izaguirre explica que experimentar sensaciones de miedo, sabiendo que se está a salvo, permite explorar la fascinación ambivalente que generan la muerte y el sufrimiento.

La socióloga Margee Kerr cree que el terror cumple varias funciones en el desarrollo humano: “darle unidad a los grupos, preparar a los niños para la vida en el peligroso mundo y aprender a controlar nuestro comportamiento”.

A nivel orgánico, asustarse dispara la liberación de adrenalina, lo que permite que el cuerpo reaccione con mayor rapidez y eficacia ante un peligro. Además, suben los niveles de dopamina (la hormona del placer), útil para combatir el estrés resultante de una situación de amenaza. Esta particular combinación química explica por qué muchas personas son adictas al miedo.

Algunos neurocientíficos creen que las zonas del cerebro que se activan ante el terror son también las responsables de varias funciones relacionadas con el aprendizaje. Así, el susto funcionaría como un mejorador de los procesos cognitivos y la memoria.

 
 

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Fuente: ABC
Imagen: Shutterstock