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Increíbles castillos medievales

Entre los siglos X y XIV se construyeron, en diversos lugares del planeta, extraordinarios preparados para proteger el espacio del reino y durar en el tiempo.

Por esta razón, simple y contundente, todavía hoy se los puede ver en pie, como un fragmento vivo de un pasado remoto.

Como ingresar a una película “de época”, conocer un castillo medieval es una experiencia que deslumbra a viajeros de todo el mundo.

Estos son algunos de los más extraordinarios castillos que pueden visitarse en la actualidad.

Saumur (Francia)

Es el más antiguo de los cincuenta castillos de las orillas del río Loira, en Francia; fue construido en el siglo XIV, y vivieron allí de los duques de Anjou. Puede divisarse a varios kilómetros de distancia.

Dunottar (Escocia)

Edificado en el siglo XIV, en un saliente en la costa de Escocia, frente al Mar del Norte, fue una de las fortalezas más importantes entre los siglos XIV y XVI.

Stahleck (Alemania)

Este “castillo inexpugnable sobre una peña” se asoma al río Rin, en Alemania, a 170 metros de altura. Fue construido en el siglo XII, y cuenta con una impresionante torre circular de siete metros y medio de diámetro y paredes de dos metros de grosor.

Hohenwerfen en Salzburgo (Austria)

Una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Austria (siglo XI), fue utilizada como base de caza y actualmente alberga el primer museo de cetrería de Austria, en el que se realizan exhibiciones de vuelo de aves de presa.

Castillo de Cardiff (Gales)

Fortín romano, castillo normando, palacio gótico, en su interior pueden visitarse salas decoradas al estilo de la época medieval, diseñadas en el siglo XIX por el arquitecto William Burges.

Himeji (Japón)

Este símbolo del Japón medieval fue construido a mediados del siglo XI, sobre el antiguo fortín el clan Akamatsu, familia de samuráis. Al otro lado de sus murallas de piedra se extendió la ciudad feudal de Himeji, del sur japonés.

Loarre (Huesca, España)

Construida en el siglo XI, esta construcción románica se mantiene en notables condiciones, lo que la convirtió en locación de numerosas películas “de época”, como El Reino de los cielos (2005), de Ridley Scott.