CARRERA ESPACIAL

Juan, el primer astronauta argentino

En diciembre de 1969, Argentina se erigió como el primer país latinoamericano, y el cuarto en el mundo, en enviar un mono al espacio.

Se trató de un experimento multidisciplinario, desarrollado por ingenieros, biólogos y médicos argentinos, en el marco del proyecto Experiencia BIO II, que estudió el comportamiento del mono, es decir, el mamífero biológicamente más similar al humano, en las extremas condiciones de un vuelo espacial.

El gran protagonista de esta historia fue Juan, un mono de la raza caí, oriunda de la provincia de Misiones, cuyos especímenes adultos alcanzan 45 centímetros de alto y 1.5 kilogramos de peso. Realizó un vuelo suborbital a bordo del cohete Canopus II, que lo remontó hasta los 82 kilómetros de altura, devolviéndolo sano y salvo a la tierra para ser noticia en todos los medios del mundo.

Antes de Juan, algunos congéneres se adelantaron a su experiencia, como el mono Albert II, el primer simio del mundo en ser enviado al espacio, en junio de 1949, aunque no con tanta suerte. Tras alcanzar los 134 kilómetros de altura, murió al caer el cohete en el que viajaba, después de que el sistema de paracaídas fallara.

Quizá uno de los casos más emblemáticos, entre los animalitos que tocaron en cielo, sea el de la perra Laika, que en 1951 fue lanzada al espacio por la extinta Unión Soviética. Un colapso térmico la mató, entre cinco y siete horas después del despegue.

Los monos Able y Baker fueron los primeros monos en sobrevivir a un viaje espacial, cuando en 1959 alcanzaron los 579 kilómetros de altura; soportaron una presión 38 veces superior a la habitual y experimentaron la ingravidez durante 9 minutos, antes de regresar a tierra.

 

 


 

Fuente: HISTORY

Imagen: De Fuerza Aérea Argentina, Dominio público, via Wikimedia Commons