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Las muertes más absurdas de la historia

La línea que separa la vida de la muerte es tan delgada como caprichosa para cualquier mortal, pero, cuando se trata de la muerte de grandes personajes de la historia, existen situaciones que pueden resultar tan extrañas como inverosímiles. Aquí te presentamos una selección de las muertes más absurdas de la historia.

- Enrique I de Castilla: el hijo de Alfonso VIII y de su esposa, la reina Leonor de Plantagenet, murió por una pedrada en el Palacio episcopal de Palencia, mientras jugaba con otros niños.

- Arquímedes: el físico, ingeniero, inventor, astrónomo y matemático griego murió cuando un soldado romano lo atravesó con su espada, enojado, tras ser duramente recriminado por el sabio para que no pisara los dibujos científicos que había realizado sobre la arena.

- Jean Baptiste Lully: el compositor, instrumentista y bailarín francés, de origen italiano, murió por una severa gangrena, consecuencia de la herida que él mismo se profirió al clavarse la batuta en el pie.

- Alejandro I de Grecia: el tercer Rey de los Helenos murió de rabia, tras ser mordido por un mono que tenía como mascota.

- Francis Bacon: el célebre filósofo, político, abogado y escritor inglés, murió de frío cuando rellenaba el interior del cuerpo de una gallina muerta con nieve de las montañas, en el marco de un experimento sobre la conservación de los alimentos.

- Agatocles: el militar y político griego, tirano de Siracusa, murió al atragantarse con un palillo.

- Esquilo: el dramaturgo griego murió golpeado por una tortuga que se desprendió desde las garras de un águila que volaba precisamente sobre su cabeza.

- Isadora Duncan: la reconocida bailarina estadounidense murió por una fractura en las vértebras cervicales, al engancharse su echarpe entre las ruedas del coche al que acababa de subir.

- Maximiliano de Austria: el archiduque murió por una indigestión de melones.

- Allan Pinkerton: el fundador de la agencia americana de detectives que lleva su nombre murió por una gangrena, tras morderse la lengua.

 

Fuente: Muy Interesante