EL UNIVERSO

Lluvia de diamantes, en Júpiter y Saturno

Otra vez, la realidad y la ficción se encontraron para un descubrimiento científico que demuestra que la realidad (aunque en otros planetas) puede superar estéticamente a la ficción: un láser que puede verse en la película Star Trek: en la Oscuridad, ha confirmado la posible existencia de lluvias de diamantes y otros fenómenos majestuosos en planetas de nuestro sistema solar, como Júpiter y Saturno.

Gracias a la creación del mayor láser del mundo, capaz de pulverizar un diamante a una presión equivalente a 50 millones de veces la que ejerce la atmósfera terrestre, los investigadores del Lawrence Livermore National Laboratory (California) han logrado comprender cómo se comporta el carbono cuando es sometido a presiones gigantescas, como las que se dan en las profundidades de los planetas gigantes. Y de esta manera han confirmado la posibilidad de que en las densas atmósferas de los gigantes gaseosos como Júpiter o Saturno, que contienen carbono, se produzcan verdaderas lluvias de diamantes, o aparezcan impresionantes bloques de diamante sólido. De esta manera se ha podido zanjar un antiguo debate científico, al lograr por primera vez reproducir en la Tierra presiones tan elevadas. Esto fue posible mediante la utilización del láser más potente del reino de los láseres: la National Ignition Facility; allí mismo donde JJ Abrams rodó el año pasado una buena parte de la última película de Star Treck, cruzando de manera definitiva, insuperable, la inspiración cinematográfica de la ciencia y la base científica de sus películas. En el reciente experimento, se dispararon simultáneamente 176 láseres contra un pequeño cilindro de oro de apenas 1,1 cm de largo por 0,6 cm. de diámetro y a cuya pared exterior se había fijado un pequeño diamante. Los láseres calentaron el cilindro hasta que éste empezó a emitir rayos x que pulverizaron la pequeña joya.

Dado que la presión ejercida sobre el diamante fue comparable a la que existe en el centro de Júpiter y de Saturno, se puede deducir que allí, sin llegar al centro, donde los diamantes se destruirían igual que en el experimento, las presiones de las capas atmosféricas más profundas podrían ir aumentando la densidad de las moléculas de carbono hasta convertirlas en "gotas de diamante" que formarían una especie de lluvia. Sencillamente, impresionante.

FUENTE E IMÁGENES

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