HUMANIDAD

Los terribles últimos momentos de Rasputin

La vida de Grigori Yefímovich Rasputín, el “monje loco” que llegó a ser una de las influencias más fuertes y controversiales de la última dinastía rusa, la dinastía Romanov, terminó abruptamente la fría noche del 29 de diciembre de 1916. A los 47 años, Rasputín había logrado trascender su humilde origen de campesino analfabeto y convertirse en la mano derecha de la zarina Alejandra Fiódorovna Románova y sus hijos. Los zares habían caído rendidos ante su hipnótica influencia luego de que el monje salvara al heredero del trono, el zarévich Alexei, de una terrible hemorragia.

La noche de su muerte, Rasputín había sido invitado por el príncipe Félix Yusúpov a cenar. La nobleza de la época estaba indignada con la vida lujuriosa que llevaba el oscuro monje y planeaba hace meses su final. Durante la cena, Félix sirvió vino envenenado a su invitado de honor, pero este no logró voltearlo. Asustado, el príncipe decidió sacar su arma y disparar al extraño personaje, que tenía fama de inmortal. Estos tiros tampoco acabaron con su vida.

Rasputín huyó por las calles de San Petersburgo, donde fue alcanzado por cuatro balas que lograron al fin derrumbarlo. El noble y sus secuaces envolvieron el cuerpo en una cortina y lo lanzaron al río. Posteriormente, una autopsia determinó que el enigmático monje murió de hipotermia en las gélidas aguas del Neva.


Fuente: lanacion.com

Imagen: The Imperial War Museum (wikipedia.org)